viernes, 30 de octubre de 2009

LA PRIMERA VEZ


Nos remontamos un monton de años. El era un aprendiz de carpintería llamado Luis Miguel de 15 años, llevaba uno trabajando en la carpintería y a los “mayores” (oficiales todos casados) se les ocurrió un día que había que llevar al " chaval " de putas, ¡para que se estrenara!, se lo llevaron a un descampado cerca de una vieja estación de ferrocarril donde se practicaba la prostitución allí entre la jocosidad y la distensión, escogieron a las mas joven, pues eran todas bastante granaditas

Ella le llevo a un zona apartada pero que no que no se libraba de las miradas de los compañeros , ni de otros posibles clientes además de los mirones de turno, se quito las bragas extendió una especie de manta y sentándose sobre ella le conmino a que se bajara los pantalones Luismi se los bajo hasta la altura de los tobillos y por indicaciones de ella se arrodillo entre sus piernas, todo este protocolo y sabiéndose observado habían echo mella en él pero ella que era una profesional empezó a masturbarle en una especie de precalentamiento resbalaba suavemente su mano hacia atrás del pene y con una justa presión la deslizaba hacia delante a modo de una especie de ordeño que junto con la visión de aquel monte púbico de vello negro que le tenia abstraído fue surtiendo efecto en el, y a poco la naturaleza de Luismi se fue revelando en un miembro erecto y duro como el mango de un martillo, entonces ella echándose hacia atrás le dijo, vamos ya, y mientras Luismi se iba tumbando encima, ella con una mano se fue abriendo los labios de la vulva mientras con la otra hurgaba con la polla hasta apuntársela bien y con un apretón, introducírsela, hasta dentro para al instante comenzar el movimiento que fue acompañado del bombeo enérgico de Luismi, la cosa empezó a durar mas tiempo de lo habitual y ya se oía a la meretriz arengándole ¿ que pasa niño? ¿No te vas a correr hoy? ¿ me vas a dar el día ? todos reían pero Luismi hacia oídos sordos y seguía bombeando con ímpetu el sabia que nada mas entrar en contacto y hundir su polla en aquella vagina relajada y húmeda de lubrificante , su naturaleza se había desbordado con precocidad incontrolada entre sensaciones brutales que recorrían como rayos su espalda. En décimas de segundos paso del pudor de la precocidad pensando en las burlas, que tendría que soportar al otro día a concentrarse en su polla y en aquel coño haciendo esfuerzos para que una parte de el no desfalleciera aguantado sin que se diera cuenta ella de lo ocurrido cosa fácil por la insensibilidad de su coño hasta volver a completar un segundo orgasmo.
Después de que la meretriz le limpiara con un trapo y se limpiara así misma de unos restregones se reunió con sus compañeras en medio de la hilaridad de todos. Fueron a celebrarlo a un bar. Cercano y entre bromas y mas risas cándidamente Luismi les contó lo que le había pasado entonces el tío Cirilo hombre entrado en canas pronuncio una frase que como dijo aquel "manda huevos" .... ¡¡ Joder con el chaval como se ha estrenao echando dos casquetes a capullo arremangado y sin desencoñar!!

. Hacia buena temperatura, un día soleado, la hierba brotaba con fuerza y el trinar de los pájaros tipificaba aquel día de mitad de primavera. Luismi recorría de nuevo aquel camino entre raíles ferroviarios, veinte y algún años después sin saber por que, al pasar cerca de una vieja edificación, salio una mujer que se le ofreció sexualmente, ¡¡ increíble !!¿no podía ser? era la misma de la primera vez, no pudo, no supo, o no quiso negarse y en las ruinas en un colchón desvencijado fue de nuevo jaleado. ¿ que pasa? ¿que has bebido que tardas tanto ? Y es que no se sentía para nada excitado por aquella mujer no sabia explicarse por que había aceptado echar aquel polvo, seria por una especie de nostalgia con el niño que fue. Por fin, se derramo en un placer sin placer, en un orgasmo de tramite. Mientras se iba vistiendo observaba y pensaba en cuantas vivencias, y circunstancias, ¿cuantas pollas? habrían atravesado en su historia el umbral de esas carnes ajadas, y mirando aquella cara maquillada de furcia vio unos ojos de mujer con un poso de tristeza. lentamente desando el camino y entro en el mismo bar con los mismos envejecidos camareros, todos estamos mas viejos, pensó, aunque el no había cumplido los cuarenta, a pesar de la buena temperatura sintió frío, mientras caminaba hacia el suburbano, se iba asomando a los rostros de la gente con la que se cruzaba con mirada interrogante, encontraba rostros impasibles y miradas inexpresivas, como las que usamos todos cuando vamos y venimos del trabajo prestos a decir no a cualquier cosa y mientras le iba invadiendo una sensación de soledad se fue diluyendo entre la masa

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